Mensaje para el que gane: lo que le espera no es fácil…
Carlos Arturo Guisarre
Al momento de un servidor escribir estas líneas, algún buen dominicano está eligiendo al candidato de su preferencia para depositar en él las responsabilidades de administrar el Estado por los próximos cuatro años. Siete son estos ciudadanos: dos candidatos y cinco aspirantes.
Estos personajes que quedarán documentados en la historia política, uno por lograrlo y otros por intentarlo, deben saber que asumen el control de la cosa pública por el siguiente período gubernamental les espera retos económicos de magnitudes nunca antes vistas en este país ni en el mundo.
A nivel interno, el próximo presidente debe dar respuestas al problema alimentario, a la macrohistórica crisis energética, al creciente desempleo y a la falta de competitividad de la industria nacional.
República Dominicana, como parte de algo que los especialistas llaman aldea global, debe enfrentar inconvenientes como el debilitamiento progresivo de los mercados financieros en los países de occidente a causa del fortalecimiento de India y China, su pobre acreditación para tomar préstamos en el exterior y la imagen que le etiqueta como insegura en el plano jurídico, lo que evita que más inversiones lleguen al país.
Estos son problemas que se suman al analfabetismo funcional, la brecha digital, el deterioro de los hospitales públicos en acompañamiento del encarecimiento de los servicios de salud privados y ni hablar del déficit de aulas que nos aqueja desde hace décadas.
El próximo presidente o el que se quede debe pensarlo bien, hoy más que nunca, los dominicanos necesitan que quien sea elegido actúe y se olvide por un momento (sólo por un momento) de su propio bolsillo.
