
Carlos Arturo Guisarre
La especulación consiste en comprar una cantidad considerable de materia prima, objetos de arte, divisas, acciones corporativas o cualquier otro bien con el fin de venderlo más adelante a un precio mayor del que lo compró en un principio.
Con esto, el especulador (en el buen sentido de la palabra) busca hacer negocios con los productos que generan los demás. Por ejemplo, Luis sembró arroz, y cosechará alrededor de 10 mil quintales.
De modo que la época en la cual hay mayores cocechas de arroz es la Primavera, Luis no puede lanzar al mercado todo el cereal de golpe y porrazo, porque su producto, junto el de los demás arroceros, caerá por debajo del precio, debido a que la oferta sobrepasará la demanda.
Entonces, lo que Luis debe hacer es almacenar parte de su producto hasta que la existencia del producto agrícola se escasee, la oferta entre en equilibrio con la demanda y el precio llegue a niveles rentables.
En el proceso del juego comercial que plantea la estrategia de retener el producto para que se aprecie en el mercado, entra Juan, un especulador de alimentos.
Juan compra a los precios de hoy la mercancía que Luis pensaba sacar al mercado en el futuro.
Por ejemplo, la libra de arroz que cosechó Luis la vende en momentos de cosecha abundante a RD$12.00 la libra. Despcaha 5,000 quintales y guarda los otros 5,000 para que el precio no sea menor de los RD$12.00, ya que el costo de producción fue de RD$10.00 y el productor quiere obtener buenas ganacias como cualquier empresario.
Juan es el especulador y le plantea a Luis comprarle los otros 5,000 quientales, que entraran al mercado nacional en un plazo de tres meses. Juan acuerda con Luis comprar el arroz a los RD$12.00 la libra al que es vendido hoy.
Juan, como es un estudioso de los precios de los alimentos y su comportamiento durante todo el año, sabe que el arroz que cuesta RD$12.00 en abril, el mes de la cosecha de primavera, vale RD$16.00 en julio, cuando los mercados se han desabastecido y la cosecha siguiente parece un tanto lejana.
Pues el especulador asume que la tendencia del precio del arroz será al alza y compra hoy en el almacen de Luis los 5,000 quintales a RD$12.00 la libra para en tres meses venderlos a RD$16.00 la libra, de esto modo se gana RD$4.00 por libra con el producto que almacena Luis.
A Luis le conviene este trato, a raíz de que esto le permite despachar toda su producción de golpe y porrazo a un precio rentable, sin que entren en el mercado para deprimir los precios.
El trabajo de Juan es correr el riesgo de que el arroz, en vez de subir, baje a, por ejemplo, RD$9.00 la libra y en vez de ganar RD$4.00 pierda RD$3.00.
Juan, aunque tenga experiencia en los precios de los alimentos, una sobreproducción en Estados Unidos que abarate el arroz a nivel internacional puede deprimir los precios o un permiso de importación inesperado como los que otorga la Secretaría de Estado de Agricultura. Esto provoca que lo que sea pérdida después sean ganancias.
La especulación puede ser buena porque si Luis manda todo al mercado para ganar el dinero de una vez, el producto se vende a precios muy bajos, lo que afecta la producción y luego no aparece en el mercado, porque se agota.
Otra acepción
La especulación que se refiere al sobreprecio que comerciantes aplican a los productos esenciales para obtener ganancias por encima de lo normal y aceptable es otra cosa. El término especulación fue adaptado para ser el sinónimo de agiotismo, pero no tiene que ver con la acepción científica de la teoría económica.