Carlos Arturo Guisarre
La Oficina para el Reordenamiento del Transporte (OPRET), la Oficina Técnica de Transporte Terrestre (OTTT) y la Autoridad Metropolitana del Transporte (AMET) no respondieron ni hicieron sentir su autoridad ante la negativa de los choferes de bajar las tarifas de los servicios de transporte urbano e interurbano.
Esto deja dicho que los pasajeros dominicanos están solos frente al monstruo de tres cabezas del transporte público sindicalizado, Ramón Hubieres de Marte. Este anunció que el costo del traslado de ciudadanos bajaría a causa de las disminuciones en los precios de los combustibles, pero no lo ha cumplido.
De modo que en estos momentos el transporte que ofrecen los choferes del concho es más mediocre y más rentable que hace unos meses. El mes pasado el Gobierno inició la entrega de seis galones diarios de gas propano para los carros de concho, a través del Bonogas y los funcionarios encargados de regular el transporte, que ganan buenos salarios con los impuestos de la población, no hacen ni dicen nada acerca del sobreprecio de un servicio estratégico.
El transporte público sindicalizado, como todo monopolio, debe ser regulado por el Estado por medio de oficinas pertinentes como OPRET, OTTT y AMET. Sin embargo, estos funcionarios no llevan a cabo ninguna acción en favor de los que contribuyen con sus salarios, por lo que dejan a los ciudadanos en las manos de Ramón Hubieres de Marte.


