Carlos Arturo Guisarre
En esta cumbre de fuerzas vivas (entiéndase dos o tres empresarios, uno que otro sindicalista y varios partiditos) a algún acuerdo deben llegar los participantes para que mejoren las expectativas de empleo, que la producción nacional no caiga en el vacío y que el Presupuesto de la Nación sea repartido de manera menos politizada.
Por el momento hay que esperar.
El Gobierno dominicano tiene el deber de escuchar a los integrantes de este nuevo diálogo, concertar con ellos soluciones viables y respetar los convenios de buena fe, con los fines de que se fortalezca la democracia.
Sugerir los temas a tratar en la cumbre sería una pérdida de tiempo, porque otros sectores lo han hecho de manera acertada (además, en este país lo que más hay es problemas), pero la reactivación de la economía resulta fundamental.
Economía País espera que finalice la cumbre, a los ciudadanos les queda sólo hacer lo mismo.