Carlos Arturo Guisarre
Las lluvias que se han precipitado en las últimas semanas costará al Gobierno y a los contribuyentes US$122 millones, US$80 millones para restaurar la infraestructura y US$42 millones destinados al restablecimiento del tendido eléctrico.
Si el Estado dominicano contara con verdaderos planes de contingencia para enfrentar las lluvias y otras inclemencias del tiempo que siempre llegan, no sería necesario desembolsar tanto dinero con fines de cubrir eventualidades.
La realidad es la siguiente: este es un país donde llueve, hay tornados, terremotos, ciclones, entre otros, por lo que el Gobierno dominicano, sea cual sea el partido, debe tener planes concisos de cómo remediará las situaciones.
El desarrollo empieza por planificar lo probable y luego trazar las metas futuras menos posibles, el hecho de que República Dominicana no pueda planificar ni los desastres que espera deja mucho que desear.